Best of Best reúne a ocho personajes de trasfondos variopintos —desde un luchador al estilo Rambo hasta uno con turbante— en combates uno contra uno resueltos al mejor de tres asaltos, combinando golpes, patadas y movimientos especiales dentro del molde que Street Fighter II había vuelto estándar. Es un producto típico del boom de fighting games surcoreanos de mediados de los noventa, cuando varios estudios locales intentaron su propia versión de la fórmula sin la inversión de Capcom o SNK.
Nunca salió de un circuito reducido y hoy es prácticamente desconocido fuera de la comunidad de preservación arcade, pero sirve como muestra de cuántos estudios chicos probaron suerte con el género de lucha en su momento de mayor efervescencia comercial.

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