Escape Kids invierte el tono habitual del beat 'em up: en vez de héroes musculosos, son chicos los que deben abrirse paso a golpes por un parque de diversiones tomado por fuerzas siniestras, con un modo cooperativo que llegó a soportar hasta cuatro jugadores simultáneos, algo poco común para la época.
Quedó como una rareza de culto dentro del catálogo de Konami, apreciada sobre todo por quienes valoran la variedad de tono que el género pudo alcanzar fuera de sus clichés habituales.

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