Gigandes propone ocho escenarios de disparo horizontal en los que la nave del jugador, el Round-37, conserva sus power-ups al perder una vida pero los pierde por completo al pasar de fase, una decisión de diseño que castiga con dureza cualquier error en los tramos finales de cada nivel. Su sistema de armamento de cuatro direcciones —arriba, abajo, adelante y atrás— obliga a pensar la posición de la nave con más cuidado que en un shooter de disparo frontal simple.
Es un título poco citado incluso dentro del circuito de fans del shoot 'em up japonés, pero valorado por quienes lo redescubren gracias a su modo cooperativo a dos jugadores y a la variedad de su arsenal, dos aspectos que lo distinguen de la oferta más genérica del género en esos años.
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