Nightmare in the Dark pone al jugador a recorrer escenarios de plataforma poblados de criaturas propias de una pesadilla, con el diseño colorido pero inquietante que Jaleco trabajó sobre una premisa de terror liviano, más cercana al gusto por lo macabro-cómico que al espanto real.
Es una placa de nicho, llegada ya en la etapa tardía del arcade tradicional de fines de los 90, cuando el género de plataformas competía por espacio con los juegos en 3D que empezaban a dominar los salones.

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