Pink Sweets: Suicide Club propone un matamarcianos vertical con la densidad de balas característica de Cave, envuelto en una estética que mezcla lo tierno con lo siniestro, un contraste que generó tanto fascinación como polémica entre los seguidores del estudio.
Es una placa de culto dentro del catálogo tardío de Cave, apreciada por los especialistas del shoot 'em up por su sistema de gemas y su nivel de exigencia, aun cuando su título y estética dividieron opiniones desde el primer momento.

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