Star Wars pone al jugador en la cabina de un caza X-wing para recrear la secuencia final de la primera película de la saga: esquivar cazas TIE, sortear torretas y atravesar la trinchera de la Estrella de la Muerte hasta lanzar el disparo decisivo, todo con gráficos vectoriales tridimensionales poco habituales para 1983.
Es una de las placas con licencia más ambiciosas de su época, con un gabinete que incluía un yugo de vuelo dedicado y muestras de audio digitalizado de la película, elementos que la volvieron una experiencia inmersiva excepcional para el arcade de comienzos de los 80.

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