Uncle Poo pone al jugador en el papel de un anciano que recorre un laberinto inundándose de agua, recolectando gemas y dinero mientras esquiva monstruos, con la habilidad particular de poder tirarse pedos para dejarlos fuera de combate. Diatec lo publicó en Japón en 1983, siendo el único juego que esa compañía llegó a producir. Es una rareza de culto dentro del catálogo de laberinto de comienzos de los 80, recordada precisamente por esa premisa tan particular y por ser la obra única de un estudio que desapareció del mapa apenas después de su lanzamiento.

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