Este título retoma la iconografía de Space Invaders —las filas de alienígenas, los escudos, la estética minimalista— pero la reconvierte en una máquina de apuestas, un híbrido habitual en ciertos mercados donde el arcade y el juego de azar convivían bajo la misma regulación laxa.
Su identidad exacta se perdió con el tiempo, algo común en este tipo de máquinas de circulación semi-clandestina, pero es un testimonio curioso de cuánto se estiró comercialmente la imaginería del clásico de Taito por fuera de su uso original.

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