War-Zard —lanzado internacionalmente como Red Earth— enfrenta a guerreros de un mundo de espada y hechicería contra criaturas ancestrales, con un sistema pionero que permitía que el progreso de un personaje se guardara en la memoria de la placa entre partidas, otorgando mejoras acumulativas a los jugadores que volvían a elegir el mismo luchador. Corrió sobre el hardware CPS-II, con gráficos y animaciones de altísimo nivel para la época.
Es una de las producciones más ambiciosas y menos imitadas del catálogo de lucha de Capcom, recordada por seguidores del género como una rareza fascinante que combinó mecánicas de rol con la estructura tradicional del combate uno contra uno.

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