La séptima entrega de la serie de Scott Adams, pionero absoluto de la aventura de texto hogareña, transcurre en un parque de diversiones que esconde algo más que espejos deformantes. Con su parser de dos palabras y descripciones telegráficas, cada sala es un acertijo comprimido.
Nacida a fines de los setenta, la serie viajó a casi todas las máquinas de la época, computadoras Atari incluidas. Mystery Fun House es de las más juguetonas: el circo como rompecabezas.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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