Alien Blast dice todo lo que necesita decir en dos palabras: hay aliens y hay que dispararles. Es el tipo de título funcional que abundaba en las bibliotecas de dominio público y en los sellos económicos, donde la portada y el nombre debían vender la partida en un segundo.
Sin créditos ni fecha documentados con firmeza, queda como representante anónimo del género más practicado de la era: el tiroteo espacial directo, sin argumento que estorbe, ideal para diez minutos de reflejos. Parte del encanto de estos discos es precisamente no saber qué variante de la fórmula esconde cada uno.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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