Publicado a fines de los 70, reduce el bowling a lo esencial: elegir ángulo y potencia, tirar la bola y ver cómo cae la formación de pinos en una vista lateral que apenas sugiere la profundidad de una pista real. Permitía partidas de hasta cuatro jugadores rotando el control, en línea con la vocación social que Atari buscaba para varios títulos de esa primera camada.
No hay demasiado más que decir de su jugabilidad, pero como buena parte del catálogo temprano del 2600 vale por lo que anticipa: la idea de que cualquier deporte de bar podía convertirse en cartucho.

Si te gustó este