Publicado por Xonox en 1983 aprovechando la popularidad de Chuck Norris como estrella de acción, propone abrirse paso a golpes y patadas contra oleadas de enemigos ninja hasta enfrentar a un jefe final, con la estética tosca pero directa que caracterizaba a los juegos de pelea de la consola antes de que el género madurara. El propio Norris prestó su imagen para la portada y el marketing del cartucho.
Es una curiosidad más dentro de la tradición de estrellas de Hollywood convertidas en protagonistas de videojuego, en una época en que la licencia de un nombre famoso alcanzaba para justificar un lanzamiento.

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