Cada cinco años, las razas del mundo de Ghold se juntan para el Grand Monster Slam, y Golden Goblins lo convirtió en 1989 —vía Rainbow Arts— en uno de los deportes inventados más queribles de las 16 bits: patear beloms, unas criaturas redondas y resignadas, hasta despejar tu lado del campo antes que el rival.
Entre partido y partido hay minijuegos —la venganza de los beloms incluida— y un plantel de personajes con biografías escritas con humor fino. Fantasía deportiva con corazón.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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