Accolade reunió acá dos prestigios: el de Jack Nicklaus, el golfista más laureado de su era, y el de su propia escuela de simuladores deportivos de fines de los ochenta. La propuesta es un menú de lujo: dieciocho hoyos escogidos por el propio Oso Dorado entre los grandes campos de campeonato.
El golf de computadora era ceremonia: medir viento, elegir palo y ejecutar el swing con esa barrita de potencia que arruinó tantas tarjetas. Elegante, pausado y traicionero, como el deporte que homenajea.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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