Este disco de campos amplía la serie de golf de Jack Nicklaus que Accolade publicó desde 1989: recorridos internacionales para el motor de la casa, con el Oso Dorado como padrino de un juego que presumía de canchas diseñadas o avaladas por el propio campeón. Las expansiones de campos fueron el pan del golf de computadora: mismo palo, horizontes nuevos.
Para el público de la Atari ST, cada course disk era pasaporte a hoyos exóticos sin moverse del escritorio. Como pieza de catálogo documenta el modelo de negocio por entregas que el deporte electrónico ensayaba ya a fines de los 80.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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