Le Manoir de Mortevielle sentó al jugador frente a un caserón nevado con secreto de familia: el detective Jérôme Lange llega por carta de una amiga muerta y debe interrogar a una casa llena de sospechosos antes de que el invierno entierre la verdad. La sensación técnica era oír: el juego hablaba, con síntesis de voz que hizo época en las computadoras de 16 bits.
Obra fundacional de Lankhor y del policial francés digital: lento, atmosférico y elegante como una novela de provincia. Su secuela sería Maupiti Island.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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