Missile Alert bebe de la fuente más angustiosa del arcade clásico: la defensa antimisiles, ciudades indefensas abajo y estelas letales cayendo desde arriba, fórmula que Missile Command volvió patrimonio emocional de la Guerra Fría. Los ecos domésticos del molde fueron incontables en todas las plataformas.
De esta versión el catálogo no conserva créditos firmes, como corresponde al enjambre de tributos que el género generó. Queda su promesa intacta y terrible: cursores, contramisiles y la aritmética imposible de salvarlo todo. Nadie salía sereno de esas partidas.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.
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