Ío, la luna volcánica de Júpiter, presta su nombre a esta base sitiada del catálogo europeo. De autores y año no quedó registro; del tono, el título dice bastante: frontera espacial, turnos de guardia y visitas que no vienen en son de paz.
La base espacial fue el fortín favorito de la ciencia ficción de fósforo: algo habrá que defender, y alguien tendrá que quedarse a hacerlo.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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