Vectorball (1988) juega en la cancha más estilizada del catálogo: deporte futurista con estética vectorial, esferas luminosas y esa elegancia de osciloscopio que los ochenta asociaban con el mañana. Nacido en la órbita del sello económico de Mastertronic, apostaba por el duelo rápido y el hipnotismo visual.
El deporte abstracto era género valiente: sin licencias ni estadios reales, solo geometría compitiendo. Para paladares amantes del neón sobre fondo negro, un clásico menor con luz propia.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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