Zork III: The Dungeon Master (Infocom, 1982) remata la trilogía fundacional con un giro de madurez: ya no se trata de acumular tesoros sino de demostrar ser digno del misterioso Dungeon Master, en un subterráneo más sombrío, filosófico y avaro de puntos que sus antecesores.
La prosa de la casa está en su punto: el lago oscuro, el hombre del acantilado, la máquina del tiempo. Para las computadoras Atari, como para todas, fue lección de cómo terminar una saga: no más grande, sino más honda.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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