Segagaga pone al jugador en el lugar de Sega Tarou, un joven reclutado para salvar a una Sega ficticia de la bancarrota y de la amenaza de la rival Dogma, en un RPG plagado de referencias autoconscientes a la propia historia de la compañía, sus consolas y sus fracasos comerciales. Salió en marzo de 2001, apenas dos meses después de que Sega anunciara oficialmente su retirada del negocio del hardware.
Esa coincidencia temporal lo volvió una pieza casi profética, un chiste interno convertido en epitafio. Quedó exclusivo de Japón y nunca tuvo localización oficial, lo que lo transformó en una de las piezas de culto más buscadas del catálogo final de la consola.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.
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