Capcom mantiene la premisa que hizo legendaria a la saga: el protagonista es incapaz de saltar y debe desplazarse enganchando el brazo biónico a plataformas y techos. La versión de Game Boy es un juego propio, no una conversión, con escenarios y estructura distintos a los de sobremesa. Exige reeducar el pulgar por completo, y ahí reside justamente su grandeza.
Si te gustó este