Takara llevó su línea de juguetes Choro Q a Game Boy con esta entrega centrada en la personalización: motores, neumáticos, carrocerías y piezas que se ganan corriendo. La saga —conocida fuera de Japón como Penny Racers— siempre entendió que la mitad de la diversión estaba en el taller. Exclusivo japonés.

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