Frogger 2 retoma la fórmula que hizo célebre a la rana de Konami desde 1981: esquivar tráfico, saltar entre troncos y nenúfares, y llegar a destino contra el reloj. Esta versión suma escenarios nuevos y variantes de obstáculos, pero conserva la lectura instantánea de pantalla fija que define a la serie desde el arcade original. Su encanto sigue siendo el de siempre: reglas que cualquiera entiende en un vistazo y una dificultad que crece sin aviso. Para quien busque una sesión corta y sin vueltas, sigue siendo una manera legítima de revisitar uno de los conceptos más elementales de la historia del videojuego.

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