Esta adaptación portátil de Grand Theft Auto 2 conserva la perspectiva cenital y el espíritu de libertad urbana de la versión de consolas y PC: robar autos, cumplir misiones para distintas bandas y sembrar el desorden en una ciudad hostil, todo reducido a la paleta y resolución de la Game Boy Color.
Que Rockstar apostara por llevar una de sus franquicias más provocadoras a la consola infantil por excelencia de Nintendo sigue siendo, dos décadas después, uno de los contrastes más llamativos del catálogo de la portátil.

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