Kid Dracula toma al universo gótico de Castlevania y lo invierte por completo: en lugar de un cazador de vampiros, el protagonista es un pequeño Drácula con poderes propios que recorre niveles de plataformas coloridos y llenos de humor. Konami usó esta fórmula para explorar un tono más liviano dentro de una de sus franquicias más serias. Es una rareza querida por los fanáticos de Castlevania, que encuentran en este spin-off una cara completamente distinta -y muy divertida- del universo que Konami construyó alrededor de los Belmont.
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