Paperboy adapta el clásico arcade de 1984 en el que un repartidor debe lanzar diarios a las casas suscriptas mientras esquiva autos, perros y toda clase de peligros urbanos desde su bicicleta, sin dejar de romper ventanas de quienes no están suscriptos. La fórmula, tan simple como adictiva, se mantiene intacta en esta versión portátil. Sigue siendo un ejemplo perfecto de diseño arcade de los 80: una premisa cotidiana convertida en un desafío de reflejos y memoria de recorrido que todavía se disfruta.
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