Classic Creep Capers puso a Scooby-Doo y su pandilla a resolver el misterio de una mansión plagada de sustos falsos, en una aventura de exploración y acertijos adaptada a la Game Boy Color desde su versión de consolas de sobremesa. La fórmula es la de siempre en Scooby-Doo: fantasmas que resultan ser estafadores disfrazados, y la resolución llega investigando cuarto por cuarto.
Para los fans de la serie es una manera entrañable de recorrer ese formato de casa embrujada que tanto explotó la franquicia, con el plus de haber sido pensado para la lógica de una pantalla portátil.

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