Juego de pelea con la imagen de Shaquille O'Neal, transportado a un mundo místico donde debe enfrentar a un elenco de luchadores extravagantes. Su premisa disparatada y su ejecución tosca lo convirtieron con los años en un objeto de culto irónico, citado a menudo como ejemplo de licencia deportiva mal aprovechada en un género que no le sentaba bien.
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