Es un software de entrenamiento artístico, parte de la ola de títulos 'de superación personal' que floreció en Japón tras el éxito de Brain Age: en vez de acertijos numéricos, propone ejercicios cortos de trazo, proporción y sombreado para mejorar el dibujo a mano alzada con la stylus. Salió únicamente en japonés y sin ambición narrativa: es una herramienta, no una aventura. Hoy sobrevive como curiosidad para quienes quieren ver hasta qué punto la DS se usó como bloc de dibujo digital antes de que existieran las tablets con lápiz óptico modernas. No es un juego para maratonear, sino un vistazo a una era en que la portátil de Nintendo se propuso como gimnasio para la mente y también para la mano.

Si te gustó este