Parte de la longeva serie Backyard Sports, el juego traslada el fútbol americano a un patio trasero con niños de proporciones caricaturescas como protagonistas, simplificando reglas y controles para hacerlo accesible a un público joven.
Funcionó como puerta de entrada al deporte para chicos que todavía no podían con un Madden. Hoy sobrevive como pieza nostálgica de quienes crecieron con la franquicia más que como alternativa deportiva vigente.
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