Enchanted sigue de cerca la premisa del filme: Giselle, una princesa de cuento transportada al Nueva York contemporáneo, atraviesa niveles que alternan entre la fantasía animada y el mundo real, resolviendo desafíos y minijuegos que reflejan ese contraste central de la película.
Como la mayoría de los tie-in de Disney de la época, prioriza la fidelidad al tono del filme -encantador, autoconsciente con los clichés del cuento de hadas- por sobre la ambición mecánica, y funciona mejor como complemento para quien ya disfrutó la película.
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