Basado en el personaje de Josefine -una muñeca en forma de erizo muy popular en la literatura infantil escandinava-, el juego propone una aventura suave, con exploración y pequeños acertijos ligados al mundo onírico que le da nombre al título.
Es un producto de nicho regional nórdico, sin salida fuera de ese mercado. Su interés hoy queda casi limitado a quien conoce el personaje de los libros originales.

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