Reúne situaciones cómicas típicas del personaje -sus enredos cotidianos, su torpeza encantadora- convertidas en desafíos cortos, apoyándose en la serie animada que mantuvo viva a la marca Mr. Bean para las nuevas generaciones. Es un producto familiar sin sobresaltos, pensado para el público europeo que sigue queriendo al personaje mudo más famoso de la comedia británica.

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