Retoma la fórmula clásica del rompebloques popularizada por Arkanoid -una pelota que rebota destruyendo ladrillos con una paleta controlada por el jugador-, con una presentación caricaturesca y una buena cantidad de power-ups y variaciones de nivel para renovar el género.
Es un producto sólido dentro del catálogo de arcade de DS, apreciado por quienes disfrutan de la fórmula atemporal del rompebloques con una vuelta de tuerca visual moderna.
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