El juego traslada la fórmula habitual de la serie Petz al mundo de los ponis, combinando el cuidado básico del animal con minijuegos de doma, salto y carrera, en la línea de los tantos simuladores ecuestres que compitieron por el mismo público en el catálogo europeo de la DS. Es una entrega más de una franquicia que encontró en la variedad de especies animales su principal estrategia de expansión comercial.

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