Sigue la fórmula estándar de los simuladores de negocio de belleza que abundaron en DS: elegir peinados, aplicar tratamientos y gestionar turnos de clientes con el stylus, todo resuelto mediante minijuegos simples pensados para partidas cortas.
Es una entrega más del extenso catálogo de simuladores "de salón" que la consola acumuló para el público infantil y preadolescente interesado en la moda y el estilismo.

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