El juego reúne decenas de variantes del solitario tradicional —Klondike, Spider, FreeCell y otras menos conocidas— en un solo cartucho, con el lápiz táctil como herramienta principal para mover las cartas, pensado para sesiones cortas y repetidas. Es un producto utilitario sin mayores pretensiones, representativo de la enorme oferta de compilados de cartas casuales que la DS acumuló a lo largo de su vida útil.
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