El simulador ferroviario que fundó una saga legendaria en Japón, aquí en su versión Famicom: trazar vías, administrar horarios y ver crecer el mapa alrededor del tren. Artdink comprimió un juego de gestión contemplativa en hardware doméstico de los ochenta. Lento, cerebral y fascinante: la antítesis absoluta del arcade.

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