Rareza japonesa de culto: carreras de combate en un futuro arrasado, al volante de una supermáquina artillada que salta, dispara y administra combustible entre jefes rodantes. Sensación de velocidad notable para el hardware y estética de anime apocalíptico. Occidente nunca lo recibió, y los importadores todavía lo agradecen a gritos.

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