Implementación homebrew del célebre Juego de la Vida de John Conway: células que nacen, mueren y forman patrones hipnóticos según reglas mínimas. No es un juego sino un juguete matemático, y verlo correr en hardware de los ochenta tiene algo de poesía técnica. La escena homebrew también sirve para esto: convertir la consola en pizarra de ideas eternas.
