Ocean adaptó la película de Ralph Bakshi mezclando actores y animación con un resultado tan desconcertante como el original: el detective Harris debe contener doodles caóticos por una ciudad de tinta usando una goma de borrar como arma. Confuso, repetitivo y visualmente curioso. Fracasó en cines y en cartucho, pero como rareza noventera doble tiene su encanto arqueológico.
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