Curiosidad de la escena independiente construida sobre la premisa más antiheroica posible: conducir un autobús, sin más épica que el trayecto mismo. El nombre evoca al infame título venezolano que se volvió leyenda de internet, y esta pieza juega con ese mismo humor de software mínimo. Vale como broma jugable y como guiño a la arqueología del absurdo videolúdico.

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