Entrega pirata china de combates Dragon Ball Z, numerada con el optimismo habitual del circuito: quinta parte de una saga que Bandai nunca contó así. Los estudios Famiclone produjeron abundantes juegos de lucha DBZ apócrifos para un público insaciable de kamehamehas. Como canon no existe; como fenómeno de demanda popular, es puro documento.

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