Homebrew de conducción centrado en el arte del derrape: trazadas cronometradas donde la gracia no es llegar primero sino entrar de costado y salir con estilo. La cultura del drift traducida al vocabulario mínimo de la NES, con físicas simples pero legibles. Partidas de dos minutos, obsesión de semanas: la receta arcade de siempre, en cartucho nuevo.

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