Homebrew de bautizo críptico —F-FF suena a rango hexadecimal— y vocación experimental, del ala más juguetona de la escena moderna. Estas piezas suelen nacer en competiciones y jams donde la restricción técnica es el verdadero enunciado. Como siempre en el homebrew de NES: la idea manda, el hardware limita y de esa fricción sale el encanto.

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