Décima y última entrada numerada de la serie (1987): los kyonshi, vampiros saltarines del folclore chino que dominaban el cine de Hong Kong, invaden la alfombra de sensores para que los enfrentes a brincos reales. Cierre perfectamente excéntrico para la línea que convirtió el living japonés en gimnasio. Fiebre pop y sudor, hasta el final.

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