El cavernícola de cabeza dura, mascota de otra consola rival, saltó a Famicom con nombre adaptado: cabezazos como arma universal, carne que transforma y plataformas prehistóricas de humor blanco. La conversión conserva el carisma del original ajustando músculo técnico. Rareza deliciosa: pocas mascotas cruzaron tan alegremente las fronteras entre plataformas enemigas.

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