Puzzle japonés de dB-SOFT (1985): la criatura Flappy debe empujar una piedra azul hasta su altar, sorteando enemigos y física de bloques en doscientos niveles que definieron ambición cuando nadie ofrecía ni veinte. Éxito silencioso de la primera era Famicom, hoy semiolvidado fuera de Japón. El rompecabezas de empuje en su forma artesanal primigenia.

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